Arritmia automotriz

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La industria automotriz está registrando arritmia.

El sector industrial mexicano, que hasta hace un par de años se venía comportando como el corazón de un deportista de alto rendimiento, fuerte y vigoroso, inesperada y súbitamente cambió el ritmo con el que latía.

Las cifras en producción, exportaciones y ventas locales marcan la gravedad de un padecimiento que por ahora no parece circunstancial; por el contrario, parece un serio problema estructural. A los malos datos acumulados, hay que comenzar a añadir los de este año 2020.

Entre las causas que provocaron la arritmia, destacan el cambio de reglas del juego en Estados Unidos (con las amenazas del presidente Donald Trump) y la caída de la demanda; la incertidumbre en México respecto de la inversión privada nacional e internacional, y más generalmente la desaceleración económica mundial. La industria automotriz en el mercado local fue impactada por la escandalosa y creciente venta de autos chocolate.

El pico

La producción de vehículos ligeros alcanzó su máximo nivel en el 2017 con 3 millones 933,154 unidades producidas.

La exportación de vehículos ligeros registró su máximo nivel en el 2018 con 3 millones 449,201 unidades. La comercialización de vehículos ligeros alcanzó su máximo nivel en el 2016, con 1 millón 607,165 unidades. La Inversión Extranjera Directa (IED) en el sector automotriz registró su máximo nivel en 2017 con 7,938 millones de dólares. Los números reflejan lo que hoy parece el techo máximo y marcan el inicio de una declinación cuya profundidad está por verse.

Exportaciones, ¿bache?

De acuerdo con la información del Inegi, en el primer mes del año, tanto la producción como la exportación de autos ligeros acentuaron su retroceso.

Las ventas de automóviles al exterior retrocedieron 5.83% respecto al mismo mes del año pasado; sólo se exportaron 242,299 unidades, es decir, 14,115 autos menos que el año pasado. En diciembre del 2019 se exportaron desde México 229,227 automóviles, cantidad 16.7% menor a lo reportado en igual periodo del 2018. Fue la primera disminución en siete años para un último mes del año.

De acuerdo con la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, que hasta entonces presidía Eduardo Solís, la caída de las exportaciones se originó en la baja demanda de autos a nivel mundial, y en particular en EU —que representa 80% de las exportaciones mexicanas— además de que algunas empresas realizaron paros técnicos por mantenimiento o cambio de equipo.

Producción, ¿curva decreciente?

En enero de este 2020, la producción de vehículos ligeros en el país cayó 4.05% con respecto a enero de un año atrás; sólo se ensamblaron 333,929 unidades, es decir, 13,524 menos que la cifra reportada en el mismo lapso del 2019.

En el 2019 se registró la mayor reducción en la producción del sector en 10 años, cuando fue la crisis económica global; se ensamblaron en el país 3 millones 750,841 vehículos, 4.1% inferior a lo registrado un año antes.

El año pasado siete de 11 armadoras que operan en México reportaron una reducción en su actividad manufacturera

¿Del gozo al pozo?

México se convirtió en pocos años en un poderoso clúster de fabricación automotriz, que atrajo un volumen impresionante de inversiones extranjeras con la instalación de fábricas de un numeroso grupo de marcas, además de la expansión de las existentes. La industria automotriz vivió un periodo de expansión hacia adentro y hacia afuera. La AMIA y la Asociación Mexicana de Distribuidores de Autos (AMDA), que dirige Guillermo Rosales, han elevado la voz de alerta y han hecho propuestas, pero parecen no ser escuchadas. Está por verse si la industria automotriz pasa por un bache y logra superarlo o es un pozo estructural.

Atisbos

GOLPE CÍVICO.- El civismo se impuso al turismo. El secretario de Turismo, Miguel Torruco, no pudo convencer al presidente Andrés Manuel López Obrador de mantener los fines de semana largos. Es un golpe al turismo, al jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo y al propio Torruco.

FUENTE: EL ECONOMISTA