Garantizar la continuidad del T-MEC no es una opción para México

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Esta semana, Estados Unidos avisaba a México sobre el posible incumplimiento de un determinado aspecto relacionado con el T-MEC. Un incumplimiento que genera tensiones entre ambas economías.

Parece, incluso, una mentira que hace una semana estuviésemos resaltando el papel de las relaciones comerciales con los Estados Unidos en la economía mexicana, o que destacásemos el gran papel que ha desempeñado el comercio exterior, supeditando una gran parte de la economía mexicana, como dique de contención ante una crisis que podría haber devastado, aún más, la economía azteca. Y es que, como digo, parece mentira que hace una semana hablásemos de las bondades del comercio, y de unos datos que nos muestran mucho, y hoy, ante el posible incumplimiento de un determinado aspecto del T-MEC, México ponga en peligro el acuerdo, tan beneficioso para ambos, dicho sea de paso.

Así pues, lo sucedido en las últimas horas preocupa por tratarse del primer enfrentamiento entre ambas economías, tras firmar el T-MEC y, debido a la guerra comercial con China, convertirse en el primer socio comercial del país anglosajón. En este sentido, Estados Unidos pidió a México que revisase la supuesta negación de los derechos de los trabajadores en una planta de producción de General Motors en el centro de México, siendo esta, como decíamos, la primera vez que Washington inicia por sí mismo una disputa laboral bajo el T-MEC. La representante comercial de los Estados Unidos, Katherine Tai, pidió a México que revise si a los empleados de las instalaciones en Silao, Guanajuato, se les niega el derecho de libre asociación y negociación colectiva.

Y es que, para los Estados Unidos, el T-MEC, además de beneficiar a ambas economías por el intercambio constante de bienes y servicios, debe velar por que se cumpla lo pactado en el acuerdo. Como sabemos, México es una economía en la que, pese a su desarrollo, la informalidad laboral representa cerca del 60% del total del empleo. Con un dato como el que exponemos, el Gobierno de los Estados Unidos sigue ejerciendo su presión sobre el país vecino, siendo su intención que el país azteca siga trabajando en la propuesta de una reforma laboral que trate de paliar esta situación. Razón por la que, al ver dicha irregularidad, Biden ha advertido a México; pues solamente se puede avanzar en esta línea, cumpliendo con el acuerdo, y todos sus detalles.

Hoy en día, el comercio exterior representa para México, aproximadamente, el 80% de su producto interior bruto (PIB). En el pasado ejercicio, solamente las exportaciones que realizaba el país soportaban cerca del 40% del PIB mexicano. Además, si observamos la tendencia que sigue la participación del país azteca en los mercados internacionales, se puede observar que esta no ha dejado incrementarse con el paso del tiempo, tal y como refleja su peso en la economía. En este contexto, siendo el peso del sector exterior en el PIB mexicano en el año 1970 del 17%. Observando los datos, lo que podemos ver es que dicha situación ha sido posible gracias al TLCAN y, en estos momentos, gracias al T-MEC. Pues, si bien en 1994, cuando México firma el TLCAN, el comercio representaba el 30% del PIB, dos años después, en 1996, el peso de este era del 50% del PIB.

Tan importante es esto que comentamos que, desde el año 1994 hasta el cierre del 2018, el volumen de comercialización entre México y EEEUU pasó de 82 mil millones de dólares a 612 mil mdd, un aumento del 651%, mientras que, si observamos los intercambios entre México y Canadá, estos se incrementaron un 808% durante el mismo periodo. Y todo ello, gracias a un acuerdo de libre comercio que llevó al país azteca a marcar un nuevo máximo histórico en lo que respecta al volumen de comercio intercambiado a lo largo del mes de marzo con los Estados Unidos. Y es que, de las exportaciones que realiza México a día de hoy, las que tienen como destino los Estados Unidos soportan el 31,2% del PIB del país. Teniendo en cuenta que el peso de las exportaciones totales en el PIB es del 39%, que Estados Unidos soporte el 31% refleja la importancia de este acuerdo, y la relación que tiene México con su país vecino, pues hablamos de la compra del 80% de los bienes y servicios exportados.

Con estos datos en la mano, poco más se puede decir para concienciar sobre la importancia de cumplir con los detalles pactados en el acuerdo, así como de mantener la cordialidad con un país con el que, tal y como muestran los datos, la relación es cada vez más fructífera. Máxime en un escenario como el actual, donde la economía mexicana debe recuperarse y, ante la incapacidad de estimular la economía por otras vías, siendo México el país latinoamericano que menor respuesta fiscal ha ofrecido para combatir la pandemia (1% del PIB), el comercio podría ser ese estímulo que devolviese el dinamismo perdido a la economía mexicana.

Pues, en definitiva, podremos destacar aspectos negativos para el país mexicano de dicho acuerdo, pero no podemos no reconocer que este, en una balanza, se presenta como un claro motor para la economía mexicana.

FUENTE: FORBES