De la confianza al pasmo

885

De un moderado optimismo, el Gobierno mexicano pasó al pasmo y la preocupación.

El candidato republicano que hizo de la agresión a México y los mexicanos divisa de su campaña ganó las elecciones presidenciales estadounidenses, exhibiendo una errática estrategia del Gobierno del Presidente Enrique Peña.

Tras los primeros resultados de los comicios, Peña Nieto convocó a la Canciller Claudia Ruiz Massieu a la Residencia Oficial de Los Pinos para establecer el posicionamiento del Gobierno federal ante el triunfo del republicano.

Al encuentro asistieron también el Secretario de Hacienda, José Antonio Meade, y el Jefe de la Oficina de la Presidencia, Francisco Guzmán.

En la reunión participó asimismo el Subsecretario para América del Norte, Paulo Carreño King. El encuentro, iniciado poco antes de las 22:00 horas, terminó sobre la medianoche.

Durante el día, Ruiz Massieu reunió a su equipo de colaboradores para monitorear el desarrollo de la jornada electoral, así como para comunicarse con los cónsules mexicanos en Estados Unidos, en un “cuarto de guerra” instalado en el piso 22 de la Cancillería.

Hacia el mediodía prevalecía un moderado optimismo en los resultados que podrían favorecer a la demócrata Hillary Clinton. Pero sobre la noche, con el avance de resultados y el impacto en la depreciación del peso mexicano, se intensificaron consultas y cambiaron semblantes.

”Este es un terremoto político de enormes proporciones. Trump Presidente. Una autocrítica debe ser el punto de partida para quienes fuimos incapaces de verla venir”, comentó Carlos Heredia, analista experto en relaciones binacionales.

“La brecha entre la clase política y los electores en el Reino Unido, en Colombia y ahora en el país más poderoso del mundo, nos indica que México no está al margen de la ira ciudadana. Si negamos esto nos seguiremos equivocando”.

Trump denostó a México y a los mexicanos durante toda su campaña.

El republicano se comprometió a construir un muro en la frontera con este país y que México pagaría por él; rechazó el Tratado de Libre Comercio por considerar que los trabajos se estaban yendo de Estados Unidos; y llamó a los migrantes mexicanos delincuentes y violadores, a quienes se comprometió a deportar.

El Gobierno mexicano tuvo una actitud titubeante frente a la agresividad de Trump. Primero ignoró sus dichos, después lanzó una estrategia de refuerzo en consulados instalados en Estados Unidos y promovió un discurso de defensa del peso de los mexicanos migrantes.

Pero la nueva política fue frenada por la sorpresiva visita de Donald Trump a Los Pinos el 31 de agosto para entrevistarse con Peña Nieto. El efecto del encuentro fue devastador en la popularidad de Peña, quien públicamente declaró su arrepentimiento por la invitación.

Al final Trump ganó.

Fuente: El Reforma